La semana pasada, durante una entrevista con el programa Katie Pavlich Tonight de NewsNation, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que en la operación militar que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro se habría utilizado una “arma sónica” secreta, capaz de neutralizar defensas y provocar la rendición de la mayoría de sus guardias.
Según Trump, se trataría de una tecnología exclusiva, desconocida incluso para otras potencias militares. “Nadie más la tiene”, afirmó, evitando ofrecer detalles técnicos y describiéndola como una de esas capacidades “que nadie conoce”.
La declaración, extraordinaria por su alcance y ambigüedad, reavivó de inmediato el debate sobre armas acústicas, infrasonido y el uso del sonido como herramienta de control o disuasión en conflictos modernos. En Veritas Veracruz nos dimos a la tarea de investigar si este tipo de afirmaciones debe tomarse en serio o si se trata de una mezcla entre tecnología real, exageración política y mitos persistentes sobre ondas sonoras capaces de dominar voluntades o incapacitar ejércitos.
Lo sucedido en Serbia
Es importante aclarar una diferencia clave: lo ocurrido en la protesta de Serbia no corresponde al infrasonido —que es inaudible— sino a una arma acústica audible de alta intensidad, como los dispositivos tipo LRAD. Estos emiten sonidos extremadamente fuertes y direccionales que provocan dolor, desorientación y pánico inmediato, a diferencia del infrasonido, cuyos efectos son más sutiles y aún debatidos por la ciencia.
Reacciones y ausencia de pruebas
Las palabras de Trump generaron reacciones encontradas a nivel internacional. El ministro de Defensa de Venezuela acusó a Estados Unidos de convertir al país en un “laboratorio de armas”, mientras analistas militares y científicos señalaron un punto clave: no se presentó ninguna evidencia verificable, ni se explicaron las características técnicas del supuesto dispositivo, su funcionamiento o sus efectos concretos.
Declarar públicamente la existencia de un arma así sin revelar pruebas concretas genera tres efectos; intimidación a rivales internacionales, que pueden dudar ante lo desconocido. Confusión informativa, donde hechos reales se mezclan con especulación y la mitificación tecnológica, que puede volverse narrativa viral sin necesidad de evidencia.

Ciencia vs. ficción: ¿qué sabemos realmente sobre armas acústicas?
Existen tecnologías acústicas reales, pero con alcances bien definidos. La más conocida es el LRAD (Long Range Acoustic Device), utilizado por fuerzas militares y policiales para emitir sonidos de alta intensidad que provocan dolor auditivo, desorientación y dispersión de multitudes.
Estos dispositivos no son letales y están diseñados principalmente para control de multitudes o disuasión como en la protesta de Serbia, no para incapacitar ejércitos enteros ni deshabilitar sistemas militares complejos de forma inmediata.
Otros sistemas acústicos funcionan de manera similar, emitiendo tonos incómodos o dolorosos para obligar a retirarse a embarcaciones. Son tecnologías reales, pero muy lejos de operar como un “sonido invisible” capaz de neutralizar fuerzas armadas completas, como sugieren algunos relatos.

¿Qué es el infrasonido y por qué genera tanta inquietud?
En el extremo menos comprendido del espectro acústico se encuentra el infrasonido, ondas sonoras con frecuencias por debajo de los 20 hertz, inaudibles para el oído humano, pero potencialmente perceptibles por el cuerpo.
El infrasonido se genera de forma natural por terremotos, tormentas, erupciones volcánicas o incluso por meteoritos al ingresar a la atmósfera, cuyos pulsos pueden viajar miles de kilómetros. También es producido por actividades humanas como la activación de turbinas, maquinaria pesada e incluso ciertos tipos de aeronaves.
Algunos estudios experimentales han asociado la exposición prolongada al infrasonido con sensaciones de ansiedad, miedo inexplicable y malestar físico general, aunque los resultados siguen siendo objeto de debate científico.

La ilustración muestra cómo las vibraciones —incluido el infrasonido, imperceptible para el oído humano— producen formas visibles al interactuar con el espacio. Cada figura corresponde a una relación matemática específica entre frecuencias, evidenciando que el sonido no solo se escucha, sino que organiza y moldea la materia.
Los efectos que la ciencia aún discute
Entre los efectos documentados —aunque no concluyentes— se encuentran:
- Sensaciones de miedo y presencia: experimentos con frecuencias cercanas a los 17 Hz han provocado inquietud, escalofríos y emociones intensas en algunos participantes.
- Malestar físico subjetivo: sensación de debilidad, presión corporal o incomodidad tras exposiciones prolongadas.
- Hipótesis sobre efectos extremos: se ha planteado que, a intensidades muy altas, el infrasonido podría alterar el equilibrio vestibular, causando náuseas o vértigo, aunque estas teorías carecen de confirmación sólida.
¿Armas silenciosas o pseudociencia militar?
Desde la Segunda Guerra Mundial existen registros de investigaciones militares sobre el uso del infrasonido como arma no convencional. El ingeniero acústico ruso Vladimir Gavreau experimentó con estas ondas en los años sesenta y reportó efectos físicos severos, aunque muchos de los relatos sobre su trabajo y consecuencias posteriores permanecen envueltos en versiones contradictorias.

También circulan informes no verificados sobre pruebas con generadores infrasonoros suspendidos desde helicópteros para dispersar multitudes. Sin embargo, ninguna de estas experiencias ha sido confirmada oficialmente.
Conclusión: el sonido como frontera entre ciencia, poder y mito
El infrasonido existe, se propaga y puede interactuar con organismos vivos. En eso coinciden la física, la acústica y la neurociencia. Lo que no está demostrado es que pueda utilizarse como un arma de incapacitación masiva, precisa y silenciosa, como sugieren ciertas declaraciones políticas.
La afirmación de Trump en NewsNation vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuánto hay de tecnología real y cuánto de narrativa estratégica cuando se habla de armas invisibles?
Por ahora, la evidencia disponible indica que, aunque existen armas acústicas con usos limitados, el sonido sigue siendo más un instrumento de miedo e intimidación simbólica que una herramienta bélica decisiva.

Fuentes bibliográficas:
Mehta, K., et al. (2021). A longitudinal, randomized experimental pilot study to investigate the effects of airborne infrasound on human mental health, cognition, and brain structure. Scientific Reports.
Lord, R. (2003). Relacionan a fantasmas con el infrasonido. El Siglo de Torreón / Reuters.
Revisiones sobre efectos fisiológicos de infrasound en humanos. (1990). PubMed Review of the effects of infrasound on man.


