Un documento histórico fechado el 10 de febrero de 1937, emitido por la Respetable Logia “Veritas Vincit” No. 13, con base en la capital colombiana, el documento comunica oficialmente al General Plutarco Elías Calles, expresidente de México, su nombramiento como Miembro Honorario de dicha logia.

El documento, expedido bajo los auspicios de la Gran Logia de la República de Colombia, no solo reconoce la trayectoria del exmandatario mexicano, sino que refleja la influencia y alcance de la masonería colombiana en los círculos políticos de América Latina durante el periodo de entreguerras.
Un reconocimiento más allá de las fronteras

La misiva está dirigida al General Calles en su residencia de San Diego, California, donde se encontraba exiliado tras el conflicto con el presidente Lázaro Cárdenas. Lejos de México, Calles seguía siendo considerado una figura clave del pensamiento político moderno, particularmente por su papel en la consolidación del Estado laico, la reforma institucional y la reorganización del poder tras la Revolución Mexicana.
La Logia “Veritas Vincit” No. 13 —cuyo nombre significa “La verdad vence”— destaca en el documento que el nombramiento responde a los “merecimientos” del general, así como a su labor fecunda en favor de su patria, primero como ciudadano y posteriormente como presidente de la República. Este reconocimiento se formaliza mediante la entrega de un Diploma de Honor, el cual acredita oficialmente su calidad de Miembro Honorario, una distinción reservada a figuras cuya influencia trasciende el ámbito local de la Orden.
Lectura simbólica del documento: lo que realmente dice “Veritas Vincit” No. 13
Lo importante que se puede decir de este documento esta en el inicio, justo ahí está el corazón o la esencia del archivo.
A· L· G· D· G· A· D· U·

Esta fórmula aparece en la parte superior del documento y no es decorativa. Es una invocación masónica clásica que significa: A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
El Gran Arquitecto del Universo (G·A·D·U·) es el principio supremo de la masonería, no es un dios confesional, sino un concepto filosófico universal, diseñado para permitir la convivencia de creyentes y no creyentes dentro de la Orden.
Su presencia al inicio del documento indica que el acto posee validez ritual: no se trata de una carta personal, sino de un acto formal de Taller. En ese contexto, el nombramiento de Calles se entiende como un reconocimiento simbólico y doctrinal, no únicamente honorífico.
AA· LL· y AA· MM·

Estas siglas aparecen justo debajo del encabezado principal y son claves cronológicas masónicas:
- A·A· = Año de la Augusta
- L·L· = Luces
- A·M· = Año Masónico
La masonería no utiliza el calendario civil común, sino uno simbólico que se remonta a la construcción del Templo de Salomón. En este caso, la Logia deja constancia de que el acto ocurre dentro del tiempo ritual de la Orden, no solo en el calendario político de 1937.

Esto solo reafirma y demuestra que el nombramiento de Plutarco Elías Calles fue considerado trascendente dentro del universo masónico, no un simple gesto protocolario.
Las abreviaturas con tres puntos (∴)

El uso de tres puntos en forma de triángulo es una de las marcas más claras del lenguaje masónico.
Ejemplos del documento: Resp∴ Log∴ – Or∴ de Bogotá – Aug∴ Ord∴ – TALL∴ GG∴
Por ejemplo TALL∴ indica que el acuerdo fue tomado en sesión formal de la logia, bajo los rituales y procedimientos propios de la masonería. El documento nace, se valida y se cierra dentro del Taller.

Estos tres puntos representan la Sabiduría, Fuerza y Belleza. Los tres pilares simbólicos de la masonería. El documento está escrito para ser comprendido plenamente solo por masones, aun cuando se dirige formalmente a una figura externa a la Logia.

Por otro lado la fórmula “Muy Q∴ H∴” con la que se dirige la Logia al destinatario, significa Muy Querido Hermano; y es una fórmula de tratamiento masónica, no un saludo afectivo común. Así mismo el cierre “S∴ F∴ U∴” que significan; Salud, Fuerza y Unión, confirman el carácter fraternal del documento. No se trata de un trato administrativo ni diplomático, sino de un lenguaje reservado a la comunicación interna de la masonería.
En la masonería, los tres puntos no indican un significado único, sino que funcionan como un marcador del lenguaje ritual. Según el contexto, acompañan principios doctrinales o fórmulas epistolares, sin que exista contradicción entre ellos.
Finalmente las firmas de Américo Carmicelli, como Venerable Maestro Grado 33, y de Guillermo E. Molina, en su calidad de Secretario, consolidan el carácter oficial y jerárquico del reconocimiento.

Américo Carnicelli
P∴ M∴ gr∴ 33∴
P∴ M∴ = Pasado Maestro ( es decir alguien que ya fue Venerable Maestro de una logia simbólica).
gr∴ 33∴ = Masón Grado 33.
Por otro lado podemos observar: GG∴ SS∴ y TT∴

GG∴ = General SS∴ = Sellos TT∴ = Timbres, es decir Secretario General de Sellos y Timbres, un cargo administrativo clásico en las logias y grandes logias latinoamericanas del siglo XX. Es quien da autenticidad de documentos, custodia de sellos oficiales y la validación de diplomas y actas.
gr∴ .3∴ = Guillermo E. Molina E. era Maestro Masón (Grado 3°).
La masonería colombiana: estructura, poder e influencia

Durante la década de 1930, la masonería en Colombia se encontraba plenamente institucionalizada, con una estructura jerárquica sólida, rituales definidos y una fuerte presencia en la vida pública, defensores del laicismo, la educación racional y la soberanía de los pueblos.
Las logias masónicas en Colombia surgieron como centros de pensamiento progresista e ilustrado, con raíces que se remontan al asentamiento de ideas liberales en el país desde finales del siglo XVIII. La masonería se consolidó como una plataforma de debate sobre filosofía, moral y progreso social, influenciada por tradiciones que provenían de Europa y que se adaptaban al contexto republicano de Colombia.
La Gran Logia de la República de Colombia, con sede en Bogotá, actuaba como eje rector de múltiples logias simbólicas, entre ellas “Veritas Vincit” No. 13, que mantenía vínculos con otras obediencias masónicas de América y Europa.
El documento revela el lenguaje ritual característico de la masonería haciendo referencias al Taller, a la Augusta Orden, al Oriente, así como el uso de abreviaturas simbólicas que refuerzan el carácter iniciático y reservado de la comunicación.
No es casualidad que esta logia, como muchas otras en Latinoamérica, se interese por intercambiar reconocimientos con figuras reconocidas fuera de Colombia. La masonería, históricamente, ha valorado los vínculos que trascienden fronteras, tanto en obra social como en pensamiento filosófico.

Un documento que habla del poder invisible
El reconocimiento confirma que Plutarco Elías Calles era percibido, al menos en los círculos masónicos latinoamericanos, como un referente político alineado con los valores de la Orden, aun cuando su figura generaba profundas controversias dentro y fuera de México.
Más allá del nombramiento honorífico, el documento de “Veritas Vincit” No. 13 constituye una pieza clave para comprender las redes discretas de poder e influencia que operaban en América Latina durante el siglo XX.
Hoy, este archivo no solo preserva un hecho histórico puntual, sino que abre una ventana al papel silencioso pero decisivo que desempeñaron las logias masónicas en la construcción del Estado.Leído con atención, el documento no solo informa un nombramiento, más bien expone una red simbólica de legitimación que operaba en silencio entre logias latinoamericanas y figuras políticas clave.
“Veritas Vincit” No. 13 no actúa como espectadora, sino como un actor consciente y articulado dentro del tablero ideológico del continente.


