Por primera vez, un equipo de investigadores alemanes documentó un fenómeno tan extraño como inquietante: ratas comunes (Rattus norvegicus) capaces de atrapar murciélagos en pleno vuelo, utilizando únicamente sus bigotes para percibir las ondas de aire generadas por las alas del mamífero volador.
El estudio, llevado a cabo por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, marca un antes y un después en la comprensión del comportamiento depredador de esta especie, conocida más por su oportunismo que por su habilidad cazadora.
Video del experimento.
La escena —una rata atrapando un murciélago en la oscuridad absoluta— parece salida de una pesadilla, pero en realidad es un testimonio de la inteligencia, plasticidad y evolución constante de la fauna urbana. Lo que antes parecía imposible, la ciencia lo acaba de filmar.
Caza en la oscuridad total
Los científicos colocaron cámaras infrarrojas en un ambiente completamente oscuro para registrar la interacción entre las ratas y los murciélagos en vuelo.
El resultado fue asombroso: las ratas, sin usar la vista, lograron detectar a los murciélagos midiendo los cambios de presión y turbulencias en el aire a través de sus vibrisas (bigotes sensoriales), un sistema tan fino que puede percibir el movimiento de un insecto a varios centímetros de distancia
Los investigadores sugieren que este comportamiento podría estar más extendido de lo que se creía. La sensibilidad táctil de los bigotes de las ratas es comparable al radar biológico, y les permitiría cazar presas en la oscuridad absoluta, incluso en entornos urbanos.
Los experimentos demostraron que, al cortar temporalmente los bigotes, las ratas perdían la capacidad de capturar a los murciélagos, confirmando que su sentido táctil es el elemento clave.

Lo que vieron las cámaras
Los investigadores instalaron cámaras infrarrojas y termográficas en dos importantes sitios de hibernación de murciélagos en el norte de Alemania (Segeberg y Lüneburg) y registraron semanas de actividad nocturna entre 2021 y 2024. De las observaciones surgieron dos estrategias de caza por parte de las ratas: emboscar a murciélagos que descansaban en entradas y, más asombroso aún, ponerse erguidas y “agarrar” a murciélagos mientras estos volaban a baja altura. En uno de los muestreos se confirmaron 13 capturas documentadas y se halló una despensa de hasta 52 cadáveres de murciélagos acumulados por roedores.
Datos relevantes del estudio
- 📍 Institución: Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (Alemania).
- 🧪 Método: Observación en laboratorio con cámaras infrarrojas y análisis de movimiento en 3D.
- 🦇 Especies involucradas: Rattus norvegicus y Pipistrellus pipistrellus (murciélago común europeo).
- 🌑 Condiciones: Oscuridad total, temperatura controlada.
- ⚙️ Duración: 4 años de observación.
Un giro ecológico inesperado
Aunque las ratas son animales oportunistas, este hallazgo rompe con la noción de que solo se alimentan de desechos o presas fáciles. De hecho, los científicos advierten que este tipo de comportamiento podría afectar la dinámica de especies insectívoras como los murciélagos, esenciales para el control de plagas.
El descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre la evolución del comportamiento depredador en entornos urbanos y la capacidad de las ratas para adaptarse a nichos ecológicos inesperados.
Datos curiosos: el ciclo del cazador y la presa
Paradójicamente, mientras las ratas aprenden a cazar murciélagos, ellas mismas son cazadas por los búhos, expertos depredadores nocturnos capaces de detectar su movimiento con la vista y el oído más precisos del reino animal.

Un solo búho real (Bubo bubo) puede consumir hasta cinco roedores por noche, convirtiéndose en uno de los principales controladores naturales de la población de ratas.
Este equilibrio entre depredadores revela la compleja cadena ecológica nocturna, donde el cazador de hoy puede ser la presa del mañana.
Por otro lado incluso aun más aterrador, ciertas especies de búhos— suelen figurar como depredadores habituales de murciélagos, aunque la frecuencia varía mucho según la especie y la región.
Aunque los búhos rara vez comen murciélagos en términos porcentuales globales, localmente pueden ser depredadores relevantes.
Ejemplos concretos: barn owls (Tyto alba) y tawny owls (Strix aluco) han sido documentadas consumiendo quirópteros en estudios europeos; en ciertos enclaves los registros indican consumos notables que, pese a ser minoritarios en dietas amplias, representan una presión real sobre colonias pequeñas.


