¿Por qué las mantarrayas pueden saltar? La ciencia detrás de un espectáculo natural poco documentado

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En diversos puntos del planeta, desde el Golfo de California hasta las costas de Mozambique, turistas y biólogos han presenciado un fenómeno tan sorprendente como breve: mantarrayas de más de 100 kilos elevándose fuera del agua y cayendo con un golpe seco que resuena a varios metros de distancia.

Aunque el salto de las mantarrayas aún no está completamente explicado, la ciencia ha avanzado en cuatro hipótesis que ofrecen pistas sobre este comportamiento espectacular.

1. Comunicación y cortejo: una coreografía marina

Distintas especies como Mobula mobular y Mobula munkiana realizan saltos durante la temporada reproductiva. Estudios de campo han registrado que:

  • Las hembras pueden ser rodeadas por hasta 20 machos en “carreras” de apareamiento.
  • Estas secuencias se acompañan de saltos repetidos que sirven para atraer parejas o competir por ellas.
  • Las mantarrayas más grandes alcanzan 2–3 metros de altura fuera del agua.

Esto sugiere que los saltos podrían funcionar como señales visuales y sonoras para atraer a los potenciales compañeros.

2. Liberarse de parásitos: un golpe que purga

Otra explicación respaldada por investigaciones del Manta Trust apunta a un comportamiento higiénico. Las mantarrayas suelen alojar:

  • Más de 30 especies de parásitos externos, entre ellos copépodos y trematodos.
  • Zonas afectadas principalmente: branquias, cola y aletas.

El impacto contra la superficie del mar podría ayudar a quitarlos, del mismo modo que algunos tiburones realizan giros rápidos para sacudirse rémoras.

3. Comunicación a larga distancia

Los biólogos han registrado saltos individuales, dobles y hasta triples. Las ondas acústicas generadas por el golpe pueden viajar varios cientos de metros bajo el agua.

Esto abre la posibilidad de que los saltos actúen como señales territoriales, un tipo de “llamadas” para que una manada se reagrupe o como advertencia sobre amenaza.

4. ¿Están huyendo? Relación entre mantarrayas y depredadores

Las mantarrayas adultas alcanzan un peso de hasta 1,500 kg en el caso de la mantarraya oceánica (Mobula birostris), a pesar de su tamaño siguen siendo presas potenciales.

Depredadores registrados

  • Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier)
  • Tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran)
  • Orcas (los ataques son infrecuentes, pero documentados)

Las cicatrices semicirculares en muchas mantarrayas confirman encuentros con tiburones. En algunos casos, el salto podría ser una maniobra evasiva: al acelerar verticalmente, rompen la línea de ataque y confunden al depredador.

Los marcadores de mordida semicirculares coinciden con arcos mandibulares de tiburón tigre y tiburón martillo gigante. En juveniles, la tasa de depredación puede llegar a 18% anual en zonas con alta densidad de escualos. El comportamiento de salto podría ser una respuesta de escape no lineal, donde la trayectoria vertical rompe la cinemática de ataque típica del tiburón

Datos relevantes sobre la vida de las mantarrayas

  • Longevidad: entre 30 y 50 años.
  • Cerebro: poseen el cerebro más grande entre todos los peces, en relación a su tamaño corporal.
  • Metabolismo: recorren hasta 70 km por día en migraciones.
  • Crías: sólo 1 o 2 mantarrayitas cada 2–5 años, lo que las hace extremadamente vulnerables.
  • Estado de conservación: varias especies están clasifcadas como Vulnerables por la UICN debido a la pesca incidental y la demanda de sus branquias.

¿Por qué importa entender sus saltos?

Descifrar este comportamiento podría ofrecer claves sobre su reproducción, su salud y su nivel de estrés ambiental. Cada avistamiento aporta datos valiosos para evaluar la recuperación —o el declive— de las poblaciones, especialmente en regiones presionadas por la pesca y el turismo masivo.

Biomecánica del salto en Mobulidae

Los saltos en mantarrayas (familia Mobulidae) implican aceleraciones verticales que superan los 2–3 m/s, según estimaciones basadas en fotogrametría y mediciones indirectas de velocidad. La energía necesaria proviene de un impulso generado por movimientos ondulatorios de las aletas pectorales, que funcionan como “alas hidrodinámicas” con alta eficiencia de sustentación. La relación superficie/masa de estas aletas favorece el despegue, especialmente en especies medianas como Mobula munkiana, aunque se ha documentado también en Mobula birostris.

Función comunicativa y social

En estudios  de agregaciones reproductivas; grandes concentraciones temporales de peces de la misma especie con fines de reproducción, los saltos se correlacionan con picos de actividad social y se han distinguido tres tipos:

  • Salto vertical completo
  • Golpe de aletas o vientre contra la superficie
  • Medio salto sin impulso completo

Los registros acústicos de hydrophones muestran que el ruido del impacto genera señales que viajan más de 1.5 km, lo que respalda la hipótesis de comunicación intraespecífica en cardúmenes grandes.

Al final, el salto de la mantarraya no es sólo un comportamiento biológico, es una de las expresiones más puras de belleza en la vida marina. Un instante en el que un animal de cientos de kilos se convierte en un cuerpo ingrávido, rompiendo la superficie como si desafiara las leyes del océano. Es un recordatorio de que, incluso en las profundidades más desconocidas, la naturaleza sigue guardando momentos capaces de maravillarnos y recordarnos por qué vale la pena protegerla.

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