Noroña; la envidia de todo influencer…

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Gerardo Fernández Noroña, senador por Morena, ha acumulado una ola de críticas y señalamientos que golpean su credibilidad política, al pasar de ser un acérrimo crítico del gobierno y de la austeridad a ostentar un estilo de vida que muchos denuncian como incongruente con su discurso original.

💰 Ingresos de YouTube vs. realidad de vistas

Noroña ha declarado que obtiene 188,000 pesos mensuales de su canal de YouTube, cifra que él asegura es suficiente, junto con su salario como senador, para financiar gastos que incluyen la adquisición de una mansión valuada en 12 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos

Sin embargo, un análisis de Grupo Reforma revela que para ganar esa cantidad realmente, su canal necesitaría registrar al menos 6.8 millones de vistas al mes, cosa poco probable, pues sus transmisiones recientes suman alrededor de 492 mil vistas en los 30 días más recientes, lo que implicaría ingresos cercanos a los 13,500 pesos, muy por debajo de lo que él declara.

Además de la monetización del contenido, Noroña ha recibido donaciones vía Super Chat en transmisiones en vivo que, según reportes, ascienden a casi medio millón de pesos en lo que va de 2025. 

Aquí surge un problema legal: como servidor público y presidente del Senado, está prohibido por la Ley de Responsabilidades Administrativas recibir donaciones que no sean parte de su remuneración oficial; también por el Código de Ética del Senado se estipula que debe rechazarse cualquier “beneficio económico adicional” que provenga del ejercicio del cargo.

Mansión, viajes de lujo y “austeridad” bajo la lupa

El contraste entre su discurso y sus acciones ha avivado críticas. Noroña compró una casa valorada en 12 millones, ha sido captado usando salas VIP de aeropuertos, escoltas oficiales, camionetas Suburban y realizando viajes al extranjero. En marzo de 2025, viajó a Francia para participar en una reunión parlamentaria, y aunque dijo que cubrió la diferencia entre boleto turista y ejecutivo con su propio dinero, no ha detallado los viáticos ni el monto exacto que el Senado reembolsó. 

Senadores como Lilly Téllez han exigido transparencia sobre esos gastos, señalando que mientras hay carencias públicas —medicinas, servicios, infraestructura— el discurso de austeridad parece aplicarse selectivamente.

De crítico del poder a figura criticada

Irónicamente, quien durante años se definió como la voz indignada contra la corrupción, los privilegios y los malos gobernantes, ahora enfrenta señalamientos por comportamientos que muchas de las personas que lo apoyan le reprochaban a otros políticos. Esa metamorfosis en sus discursos con -sus gritos y señas obscenas al poder realizado- está siendo observada con desdén por quienes lo consideraban sincero en su oposición.

Noroña parece enfrentar un momento definitorio: o aclara las discrepancias entre lo que declara y lo que realmente ejerce, o su imagen de “defensor de la gente” terminará empañada por acusaciones de oportunismo, ostentación y doble discurso.

Sin duda, toda una envidia para cualquier jovencito influencer.

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