Las últimas jornadas futbolísticas han sido especialmente duras para México. La Selección Sub-20 quedó eliminada del Mundial juvenil, y la Selección Nacional sufrió una derrota resonante que refuerza cuestionamientos sobre rumbo, estructuras y proyección.
Sub-20: promesas que tropiezan muy cerca de la gloria
En el Mundial Sub-20 2025, el Tri juvenil había demostrado potencial: invicto ante Brasil y España en la fase de grupos, luego goleada 4-1 sobre Chile en octavos, con actuaciones destacadas de jugadores como Gilberto Mora, Hugo Camberos e Iker Fimbres.

Iker Fimbres
Pero todo se desmoronó ante Argentina en cuartos de final. El 2-0 dejó fuera al equipo mexicano, que además terminó con dos jugadores expulsados (Ochoa y Jiménez), complicando aún más la equilibrada confrontación.
La imagen más dolorosa se dio con Mora: cuando el silbato final sonó, el joven mediocampista no pudo contener las lágrimas. No era solo una derrota deportiva: se estaba rompiendo una ilusión colectiva

Selección Nacional: una caída que alarma
Para el equipo mayor, la derrota ante Colombia por 4-0 se perfila como una de las más duras del ciclo bajo Javier Aguirre. El partido fue dominado de principio a fin, y dejó en evidencia carencias tácticas, defensivas y ofensivas.
Esa goleada no solo significa una mancha histórica: reaviva la desconfianza que existe en muchos sectores hacia el cuerpo técnico, las decisiones en convocatorias y la capacidad de México para competir al más alto nivel.
Aprendizajes que duelen y deben transformarse
Para los Sub-20, la lección se vuelve doble: por un lado, la esperanza de un grupo joven con talento que debe aprender a gestionar partidos de alta presión. Por otro, la urgencia de revisar mecanismos de formación, continuidad y estructura de torneos juveniles que favorezcan la madurez competitiva.
La Selección Nacional, mientras tanto, enfrenta un mayor desafío, y constantemente ha cambiado del modelo previo al actual. Está claro que ya no basta con carisma, entrega o liderazgo; el fútbol moderno exige cohesión táctica, versatilidad, renovación generacional y liderazgo estratégico.Dos derrotas. Dos momentos que duelen. Pero también, dos puñetazos en la mesa para que México reconozca que no basta con historia: hace falta un presente con resultados… y un futuro sustentado con bases reales.


