Un día como hoy 16 de septiembre, pero en 1937, el béisbol mexicano fue testigo de una de sus páginas más memorables gracias al talento del cubano Martín Dihigo, considerado uno de los peloteros más completos en la historia del deporte. Vestido con la franela de los Rojos del Águila de Veracruz, Dihigo lanzó el primer juego sin hit ni carrera profesional registrado en suelo mexicano, una victoria de 4-0 frente a Nogales.
Dihigo no solo deslumbraba desde la lomita. Su capacidad de dominar el pitcheo y, al mismo tiempo, brillar con el bat, lo convirtieron en un fenómeno único. Un año después, en 1938, firmó la que es considerada su mejor campaña: con el Águila lideró la Liga Mexicana en cuatro rubros, conquistando la Triple Corona de pitcheo con 18 victorias, 184 ponches y una microscópica efectividad de 0.90. Como si no bastara, también se llevó la corona de bateo con un promedio de .387, demostrando que no había posición ni reto que se le resistiera.
El impacto de Dihigo trascendió más allá de Veracruz y de México. Su legado lo llevó a convertirse en el primer pelotero de la historia en ingresar a múltiples salones de la fama del béisbol: el Cubano, el Americano, el Mexicano, el Dominicano y, de manera póstuma, el Venezolano en 1997.
A 88 años de aquella gesta en el puerto jarocho, la figura de Martín Dihigo sigue siendo un emblema del deporte, no solo como referente del Águila de Veracruz, sino como uno de los grandes iconos internacionales del béisbol. Su nombre, pronunciado con respeto en cada rincón del diamante, recuerda que en el 16 de septiembre de 1937 no solo se celebró la independencia, sino también la inmortalidad de El Maestro.

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