En este artículo queremos enfatizar que dentro de La Alameda Rafael Murillo Vidal, uno de los principales espacios verdes de Córdoba, donde familias pasean, ciclistas circulan y eventos culturales y comunitarios animan la vida cotidiana del parque. Nombrada en honor al político veracruzano Rafael Murillo Vidal, exgobernador del estado, este parque cuenta con áreas arboladas, zonas de ejercicio, biblioteca, juegos infantiles y espacios de convivencia que lo convierten en punto de encuentro para la ciudadanía.


Sin embargo, bajo la vegetación y los andadores que cruzan este espacio público, se encuentra una posible pirámide milenaria que forma parte de una antigua ciudad prehispánica, el vestigio que pasa desapercibido mientras cientos de cordobeses transitan a diario en bicicleta o caminando por la alameda sin saber que pisan una estructura arqueológica con más de dos mil años de historia.
Más allá del parque, a tan solo unos pocos metros, bajo áreas verdes y caminos que muchos cruzan sin notar, se encuentra un tesoro arqueológico prehispánico que ha sido ignorado durante décadas por el gobierno de Veracruz, la Zona Arqueológica de San Francisco Toxpan. Este sitio no es un simple montículo olvidado, es la huella tangible de una ciudad milenaria que fue núcleo ceremonial, agrícola, artesanal y comercial.


Un asentamiento milenario bajo la ciudad moderna
San Francisco Toxpan, cuyo nombre proviene del náhuatl tochpan, “lugar sobre los conejos”, fue fundado hace más de 2100 años y alcanzó su mayor esplendor durante el periodo Clásico (aproximadamente entre 300 y 600 d.C.) —en el apogeo de Teotihuacán— momento en el que agricultores, artesanos, comerciantes y sacerdotes convivieron y transformaron este enclave en un punto importante de intercambio cultural entre el altiplano central y el sureste de México.
La extensión original del sitio abarcaba cerca de 9 a 10 hectáreas, con al menos 21 estructuras arqueológicas identificadas distribuidas en varios conjuntos, muchas de ellas hoy camufladas entre la vegetación y la ciudad moderna.

Arquitectura y funciones rituales
Las estructuras principales están orientadas de manera semicircular, con tres pirámides monumentales de aproximadamente 15 metros de altura que dominan el paisaje arqueológico, complementadas por plazas ceremoniales y un juego de pelota, símbolo central de la cosmovisión mesoamericana.
La ausencia de ornamentación elaborada en estas construcciones —a diferencia de otras grandes culturas mesoamericanas— no implica falta de complejidad, por el contrario, sus obras reflejan los rituales de sus habitantes, con espacios diseñados para ceremonias, encuentros sociales y posiblemente observaciones astronómicas.


¿Quiénes eran sus pobladores?
Aunque investigaciones antiguas sugerían vínculos con grupos olmecas rurales, estudios más recientes de antropólogos locales indican que Toxpan no fue creado por ninguno de los grandes grupos culturales tradicionales de la región como olmecas y totonacas, sino por un grupo cultural autóctono con rasgos propios, que se asentó en este lugar aprovechando su posición estratégica para el comercio y el intercambio de productos como la obsidiana.
Esto no excluye influencias comerciales ni culturales con otras regiones de Mesoamérica, pero destaca que Toxpan tuvo identidad propia, con una larga historia de ocupación que va del Protoclásico (alrededor de 100 a.C.) al Posclásico Medio (hasta 1450 d.C.), época en la que continuó siendo un punto importante de paso y comercio de obsidiana proveniente de diversas fuentes regionales.
Hallazgos materiales y vida cotidiana
Las excavaciones arqueológicas han recuperado un importante repertorio de artefactos que permiten imaginar la vida cotidiana en Toxpan:
- Metates, manos de mesa y piedras de molienda, los cuales son indicadores de la producción y procesamiento de alimentos.
- Figurillas zoomorfas y antropomorfas de carácter ritual o simbólico.
- Un sello con la imagen estilizada de una serpiente en espiral, un símbolo que puede aludir a ciclos de la vida y creencias cosmológicas.
- Así como evidencias del manejo de agua, recurso imprescindible para la vida en el asentamiento.

Estos elementos muestran que Toxpan fue una ciudad compleja, donde la producción, el intercambio, la ritualidad y la organización social se entrelazan con la vida de sus habitantes.

Redescubrimiento y retos de conservación
La primera referencia oficial de San Francisco Toxpan data de 1917, cuando el inspector Carlos Betancourt lo documentó en registros arqueológicos. Posteriormente, en 1997 el arqueólogo Fernando Miranda Flores delimitó el sitio como zona arqueológica y en 2005 familias cordobesas donaron terrenos para su preservación bajo la custodia de la Universidad Veracruzana (UV) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Aunque en 2008 se emprendió un programa de restauración y se promovieron recorridos para el público, estos esfuerzos se detuvieron en 2009, dejando la zona sin una intervención integral que garantice su preservación. Posteriormente, un incendio forestal en 2013 también afectó áreas cercanas, aunque los vestigios principales se mantienen en condiciones relativamente estables.
A pesar de ello, la zona sigue esperando convertirse en un centro turístico y cultural de relevancia para Veracruz, lo que requeriría inversión, investigación continua y estrategias de conservación que integren a la comunidad local como guardianes del patrimonio.


Identidad, memoria y futuro
San Francisco Toxpan no es solo un conjunto de piedras bajo la tierra, sino una página olvidada de la historia regional que ilumina cómo vivieron, trabajaron y se relacionaron antiguos habitantes hace milenios.
Su presencia bajo parques y camellones urbanos nos recuerda que la ciudad moderna se construyó sobre milenios de historia rica y diversa. Mientras tanto, arqueólogos, universidades y autoridades locales han iniciado esfuerzos renovados para integrar la zona arqueológica a la vida cultural y educativa de Córdoba; como la reciente realización de rituales ancestrales en el sitio que buscan recuperar la conexión entre la comunidad actual y sus raíces prehispánicas.
Córdoba, como Pueblo Mágico, tiene mucho que contar; y no todo está en sus fachadas coloniales, bajo sus parques y alamedas, los vestigios prehispánicos de Toxpan resguardan el conocimiento de vidas pasadas, esperando ser reconocidos antes de desaparecer en el ruido de la ciudad.



