Una noche calurosa de verano en 1974, John Lennon —el legendario ex Beatle— vivió uno de los acontecimientos más extraños y menos comprendidos de su vida. Según su propio testimonio, presenció lo que describió como un objeto volador no identificado frente a la ventana de su apartamento en Nueva York. Aquella experiencia, que el músico relató en entrevistas, quedó grabada en la historia del rock como uno de los encuentros paranormales más comentados del siglo XX.
Una noche cualquiera que se volvió inolvidable
El incidente ocurrió el 23 de agosto de 1974, mientras Lennon vivía en el edificio The Dakota, en la calle 72 con Central Park West, un sitio que más tarde también quedaría asociado a su trágico destino. En aquel momento, Lennon atravesaba una etapa conocida como el “Lost Weekend”, un período de separación temporal de Yoko Ono en el que se mudó con su asistente y pareja ocasional, May Pang.
Según el relato de Pang, la pareja se encontraba desnuda en la cama cuando una luz intensa llamó su atención. Lennon salió al balcón y vio, suspendido en silencio sobre los edificios, un enorme objeto circular con luces rojas y blancas parpadeantes. “No era un helicóptero, no era un globo, esta muy cerca…”, describió el músico más tarde.
En el libreto del álbum Walls and Bridges (1974), Lennon incluyó una frase que pasaría a la historia de la cultura pop:
(“El 23 de agosto de 1974, a las 9 en punto, vi un OVNI.”)



De músico a testigo de lo desconocido
Lennon, quien había expresado simpatía por la ciencia ficción y el pensamiento alternativo, no era ajeno a las ideas sobre vida extraterrestre. Sin embargo, este evento lo marcó de una forma distinta: no como curiosidad, sino como testimonio personal. En entrevistas posteriores, insistió en que “no estaba drogado ni imaginando cosas”, dejando claro que había visto “un verdadero objeto no identificado”.
Algunos investigadores del fenómeno OVNI señalan que el testimonio de Lennon es uno de los más documentados entre celebridades de su época, y uno de los pocos con registro físico —en este caso, la nota escrita en su propio álbum—, lo que lo convierte en un hecho relevante dentro de la cultura pop y el fenómeno ufológico de los años setenta.
“Walls and Bridges”: una obra marcada por lo insólito
El álbum Walls and Bridges se considera una de las producciones más íntimas de Lennon, grabada durante su llamado Lost Weekend, una etapa de separación temporal de Yoko Ono. Que en medio de ese caos emocional haya ocurrido un evento inexplicable como el avistamiento OVNI refuerza el halo místico y turbulento que rodea su carrera en esos años.
El hecho de incluir la frase en la primera página del libreto no fue un detalle menor: fue su manera de dejar un testimonio indeleble. Como si quisiera advertir que, entre el ruido de la fama y la búsqueda de sentido, algo allá afuera —literalmente— había respondido a su mirada.
John Lennon nunca volvió a profundizar demasiado en el tema, pero quienes lo conocieron aseguran que el recuerdo de aquel encuentro lo acompañó hasta el final de su vida. En su testimonio, no hablaba de miedo, sino de asombro y conexión, un sentimiento que lo llevó a creer que “no estábamos solos”.


