El periodista Ciro Gómez Leyva, uno de los comunicadores más influyentes de México, ha vuelto al centro de la controversia tras la publicación de su más reciente libro, “No me pudiste matar” La obra, que ya circula en librerías y plataformas digitales, es mucho más que un relato personal: es un testimonio sobre el atentado que sufrió en diciembre de 2022.
El título, cargado de simbolismo, refleja no solo la sobrevivencia física, sino también su postura frente a la violencia y la presión que enfrenta el periodismo en México. El caso de Gómez Leyva se convirtió en un referente de cómo la violencia busca silenciar las voces críticas.
La controversia que lo rodea
El título mismo del libro ha desatado polémica. Para algunos, es un acto de valentía al confrontar públicamente a quienes intentaron silenciarlo; para otros, una provocación política que busca señalar a sectores del poder sin pruebas directas. En sus páginas, Gómez Leyva no acusa con nombres, pero describe un ambiente de hostigamiento hacia la prensa crítica y lanza mensajes que varios lectores han interpretado como dirigidos a la actual clase política.
La publicación no solo revive los detalles del atentado y la investigación que derivó en detenciones, sino que también expone la mirada de Gómez Leyva sobre la libertad de expresión y la relación entre medios de comunicación y poder político.
En ese contexto, una de sus frases recientes en el Podcast de Denise Maerker, ha encendido la polémica: “Con López Obrador digo: «Qué Dios lo bendiga y que se vaya al diablo”, sentencia que rápidamente generó reacciones en el debate público.

El periodista asegura que, tras el atentado fallido, hubo intentos de minimizar el caso y manipular la narrativa pública:
“No sobreviví por un milagro. Me salvaron el blindaje del auto, la impericia de unos sicarios medianos y las vacilaciones de un presidente intranquilo que no supo o no pudo bajar el pulgar” escribe en un capítulo.
La declaración evidencia la tensión entre el comunicador y la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien ha sostenido un largo historial de desencuentros. Mientras sus seguidores ven en Gómez Leyva a un periodista que denuncia los riesgos y los excesos del poder, sus detractores lo acusan de politizar su experiencia personal para confrontar al gobierno.
El libro también abre preguntas que incomodan: ¿Quién gana con el silencio de la prensa? ¿Qué tan frágil es la democracia en un país donde informar puede costar la vida? Y, sobre todo, ¿cómo reconstruir la confianza entre los ciudadanos y los comunicadores, cuando el propio Estado es incapaz de garantizar seguridad?
La obra de Gómez Leyva no es solo memoria personal, sino un acto de resistencia. Deja en claro que el periodismo no puede rendirse, aunque el costo sea alto. En un país herido por la violencia, “No me pudiste matar” recuerda que un periodista vivo y con voz es un triunfo frente al miedo.


