Better Man, la película biográfica de Robbie Williams dirigida por Michael Gracey (The Greatest Showman), no es otra típica historia de ascenso, caída y redención de una estrella del pop. En cambio, se atreve con una propuesta visual audaz: Robbie es interpretado por un chimpancé generado digitalmente. Este golpe creativo convierte a la película en algo más que un mero biopic, en una experiencia audiovisual que tensiona lo simbólico y lo visceral.

🐵 ¿Por qué ese mono no es sólo una “maniobra ingeniosa”?
Simbolismo íntimo: Robbie Williams desde hace mucho tiempo ha hablado de sentirse como un mono al “actuar”, al pararse frente al público, al ser moldeado por la industria. El uso del chimpancé CGI le da forma física a esa metáfora.
Distanciamiento para empatizar mejor: Al no mostrar el rostro humano de Robbie, el cine permite al espectador otorgar mayor empatía a sus emociones, a sus dilemas, sin distraerse comparando parecidos físicos. Uno puede contemplarlo como ser vulnerable, no como celebridad. Lo irracional, lo salvaje, lo exhuberante se sienten más palpables bajo este disfraz.
Expresividad sorprendente: Las críticas coinciden en que el mono CGI no solo es un efecto visual llamativo, sino que transmite emociones creíbles; dolor, inseguridad, ambición, humor. La performance de Jonno Davies mediante captura de movimientos y la voz de Robbie se funden para que el chimpancé “se sienta” Robbie en lo profundo.

Un relato autobiográfico audiovisual que no rehúye lo duro
Aunque la propuesta visual sea lo que más llama la atención, Better Man no evita contar con crudeza los rincones oscuros de la vida de Williams:
- Su infancia en Stoke-on-Trent, marcada por la presión social, la ausencia del padre, el sacrificio familiar.
El ascenso meteórico en Take That, la fama solo para descubrir que la gloria trae adicciones, rupturas personales y una voz que a veces suena hueca.
La musicalidad como salvación: los grandes éxitos (“Angels”, “Let Me Entertain You”, etc.) vuelven a sonar en momentos clave, regrabados o reimaginados para capturar el pulso emocional de la historia, no solo el espectáculo.

Un entretenedor de época que hace arte con su propia historia
Robbie Williams siempre ha sido showman. Pero Better Man logra que ese show deje de ser solo luces, estruendo y himnos coreados, para revelar al ser humano detrás del personaje. El gesto de verse como chimpancé funciona porque subraya que el entertainer es, antes que todo, alguien que lidia con la soledad, la expectativa, la necesidad de adorar (y de ser aceptado).
En resumen, esta es una autobiografía audiovisual increíblemente bien armada, tan llena de talento visual como de honestidad emocional. Better Man no solo retrata a un ícono, lo humaniza sin condescendencia. Y eso es precisamente lo que lo convierte en una película inolvidable.


